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Una producción se considera “ecológica”

Cuando ha sido certificada como tal por organismos independientes de inspección y certificación con arreglo a las normativas y disposiciones vigentes en el país o la región de que se trata o por el mercado al que va dirigida dicha producción para su consumo.

La Federación Internacional de Movimientos de Agricultura Biológica (IFOAM), el organismo que representa la agricultura orgánica en todo el mundo, define “agricultura orgánica” con arreglo a cuatro principios:

  • El principio de salud. La agricultura orgánica debe sostener y promover la salud de suelo, planta, animal, persona y planeta como una sola e indivisible.

  • El principio de ecología. La agricultura orgánica debe estar basada en sistemas y ciclos orgánicos vivos, trabajar con ellos, emularlos y ayudar a sostenerlos.

  • El principio de equidad. La agricultura orgánica debe estar basada en relaciones que aseguren equidad con respecto al ambiente común y a las oportunidades de vida.

  • El principio de precaución. La agricultura orgánica debe ser gestionada de una manera responsable y con precaución para proteger la salud y el bienestar de las generaciones presentes y futuras y el ambiente.

En general, el objetivo de la agricultura orgánica es hacer un uso óptimo y sostenible de los recursos naturales locales para una producción en la que no se utilicen productos externos como pesticidas sintéticos, fertilizantes químicos, herbicidas, defoliantes y semillas genéticamente tratadas o modificadas. Si podrán utilizarse productos externos ecológicos.

Aquellos agricultores que deseen pasarse a la agricultura orgánica deberán superar un período de conversión que puede durar entre uno y tres años, dependiendo de su historia de alternancia de cultivos. El período de conversión es necesario para permitir que el suelo y el entorno se recuperen de anteriores prácticas de cultivo, mientras se aplican métodos de producción ecológicos. La producción durante el período de “conversión” no se podrá vender como “orgánica” y, normalmente, no obtiene un precio más alto en el mercado. Los riesgos y costos de la conversión suponen una importante barrera a la adopción de la agricultura orgánica.